Un día el Hombre Altruista sintió apetito de pan, entonces exclamó: “Quiero pan”, ocurrió que mientras todo le era familiar la mano que le extendió el trozo de pan no lo era.
Dónde he dejado a los míos murmuró el Hombre Altruista mientras mordisqueaba el pan... dónde me han dejado los míos…
Dónde he dejado a los míos murmuró el Hombre Altruista mientras mordisqueaba el pan... dónde me han dejado los míos…
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