Una triste realidad en el entorno ecuatoriano, y en muchos países más subdesarrollados, los hospitales y centros de salud pública no tienen los medios necesarios para ofrecer una atención óptima y adecuada. Y si la tienen el personal tanto médicos, enfermeras, auxiliares etc, al no sentirse conforme con el salario, trabajan de una manera obligada y frustrada que impide un trato decente al paciente que por cierto no se encuentre ahí por puro gusto sino porque le aqueja un problema de salud.
La falta de una buena organización tanto de los profesionales de la salud, y del Estado nos lleva a cometer estos errores de jugar con la salud de la población. Sin embargo no hay que desconocer aquellos que tienen su vocación muy impregnada en su mandil y en su interior, aquel que da la solución o facilita al paciente.
Aun me falta pasar muchas experiencias en el ámbito médico, pero ya empiezo a percibir, las necesidades, la deshonestidad, el médico que va por timbrar una tarjeta de entrada y de salida, o aquel que en el sector público trata a sus pacientes con indiferencia y en su clínica privada se desvive por ellos. Una gran mayoría han sentido lo que en el video que comparto con ustedes se ve y que seguramente Juan Luis Guerra percibió.
"Abuelo, dónde está Dios Mi abuelo se puso triste y nada me respondió" Lo escuché siendo pequeño, lo volví a escuchar ahora ya grande, a veces mi padre lo recita todavía, buscando su letra no encontré más que recuerdos, así que me limito a transcribir mi recuerdo de aquel poema: - ¡Señor! por tu poder bendito te lo pide esta madre que esta viendo morir a su hijito y pa que le des la vida te ofrezco andar estas tres leguas de rodillas - Ruperto ¡vení! arrodíllate e implórale al Cristo de la quebrada... - ¡Señor! Yo soy un rudo paisano que a fuerza de mirar siempre pabajo no creo en mas poder que el de mis brazos, pero si tú Señor haces el milagro de salvármelo a mi hijo, te ofrezco mi bella majadita de veinte cabras blancas, también tengo mi vaca, también tengo mi mula y para Ti Señor tengo demás mi mano zurda si es que mi pobre fortuna no te es basta. La leyenda dice que el niño sanó... mas la serrana murió después de andar tres leguas de rodillas, por la montaña vagan dispe...
Comentarios
Publicar un comentario