“La vida no sabe de versos/ la vida no sabe de nada/ la vida es un triste poema/ que solo mi alma declama…” dado y firmado, aseguro que este fue el primer poema que compré, es un hecho entonces, el que a veces olvide para que lado de mi cama esta la puerta del dormitorio, y sin embargo recuerde a esa persona de profesión mecánico que por accidente había quedado ciega, en un domingo de hace tres años en el Trolebús de Quito, donde y cuando le compré fragmentos de un poema sin autor y sin titulo. Que la vida no sepa de versos, o, que la vida no sepa de nada, son dudas que a estas alturas dejan de ser dudas y se convierten en acertijos, acertijos racionalmente incorrectos que no sirven mas que para ser eso… ser acertijos (y punto) Ayer nos reunimos con unos amigos en la Plaza Ñuñoa, en mi opinión y después de la Plaza Brasil, la Plaza Ñuñoa es uno de los mejores barrios bohemios de estos lares, sentados en la terraza de cualquier bar que la rodea es posible camuflarse entre un ...
"La verdad de la otra persona no está en lo que te revela, sino en lo que no puede revelarte. Por eso, si deseas entenderla no escuches lo que dice, sino lo que calla" G.K.G